martes, 1 de julio de 2014

LISBOA, LINKIN PARK, UN VIAJE LLENO DE INQUIETUDES. (PRIMERA PARTE)

       

              Cuando ya ha pasado más de un mes, creo que es el momento de hacer la crónica de la ultima aventura turístico-musical de mi parienta y aquí, vuestro amigo el TRITRI, nuestro fin de semana largo en LISBOA para, en el marco del ROCK IN RIO, disfrutar del directo de los californianos LINKIN PARK, un viaje lleno de inquietudes, en el doble significado, tanto de desasosiego, zozobra, como de curiosidad e interés que tiene la palabra, comenzamos.
              Y la aventura no podía empezar de otra manera que no fuera dandonos el "sustito" el maldito coche. Mira que no le miro nada, ni le hago maldito caso nunca, pero esta vez, que le miraba la presión a los neumáticos, que le daba un "lavaito de cara", cuando volvía de la estación de servicios de llenar el deposito,¡ tomate por culo ! , el pilotito del aceite que se enciende,¡pero sera posible !, si ya hace media hora que teníamos que haber salido.Con un cabreo del quince y sin pajolera idea de que hacerle  a la "tartana" le digo a la parienta que coga las cosas, las meta en el maletero, y pitando pa TORREBLANCA, en sentido contrario a PORTUGAL nuestro destino soñado, a que mi particular "ANGEL DE LA GUARDA-MECANICO", mi buen amigo, muchos años llevandole coches ya, ANGEL RUÁN, me sacara del entuerto. Como siempre en cuanto llego, me cuela, y mientras mi señora y aqui un servidor desayunamos en EL LECHERITO, ya me tiene un rápido diagnostico: " Esto puede ser de la bellota del marcador del aceite,  si el coche no te hace ningún ruido raro sigue, si te deja tirado pues llamas a la grúa, pero no lo creo". Una conclusión algo ambigua, pero para haberla descubierto en quince minutos y ser gratis total no vamos a pedirle peras al olmo, así que con la primera INQUIETUD en el cuerpo cogimos el coche en busca del PUENTE DEL ALAMILLO, para buscar la AUTOPISTA DE LA PLATA, ¡ dos horas más tarde de lo previsto ¡.Mientras conducía hablaba de cosas trivales con mi mujer para disimular que como por aquí decimos estaba cagao, aunque conociéndola, ella estaría hasta las trancas. Poco a poco nos fuimos relajando, y aunque a veces el jodido pilotito se encendia, observamos,que con solo una paradita corta,  la luz del aceite se volvía a apagar, así, menos mal, estábamos en PORTUGAL, y mientras me acercaba a la capital lusa, cada vez entendía menos el porque teníamos que pagar una pasta en peaje por unas carreteras que les habíamos pagado todos los europeos y menos aún comprendia como un FESTIVAL de la entidad del ROCK IN RIO, podía tener más éxito allí que en MADRID o BARCELONA, ¿ tendría esta nueva INQUIETUD alguna posible respuesta ?.

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      En esos pensamientos andaba cuando en lontananza, ¡ que palabra más antigua y marinera ! apareció impresionante y majestuoso el puente 25 DE ABRIL, tras cruzarlo y tras de nuevo ¡ volver a pagar !, por fin LISBOA,y casi al momento, una nueva INQUIETUD, como siempre que llego a una ciudad por primera vez, me pierdo, tengo que reconocer que con el coche soy un pelín torpe, pero además me parece que eso de comprarse un TOM-TOM no va a ser ya ninguna tontería; tras varias vueltas comprobando el caos circulatorio que es la capital portuguesa, conseguimos llegar a la RUA SAO MARÇAL, ya nos habíamos orientado y ibamos a dejar  el coche en el parking, otra pasta, en el CASCO ANTIGUO de LISBOA no se puede aparcar practicamente, y estábamos en la parte digamos más "tranquila" del BAIRRO ALTO, vamos como si en SEVILLA queremos aparcar por la ALAMEDA  o SAN LORENZO.
  Muy cerquita de allí, en la calle EDUARDO COELHO, nos esperaba el APARTAMENTO, tan tan deseado ya a esa hora como si fuera un oasis en medio del desierto. 
      Tras esperar más de media hora en la calle,  cuando llegan  mi prima MERCEDES, su marido SALVADOR y sus hijos SONSOLES y QUIQUE, ( el autentico fan de los LINKIN), resulta que la persona de contacto estaba ya arriba desde hacia una hora, ¡ y nosotros como unos pasmarotes en la puerta del bloque !, bueno como se dice, nunca es tarde si la dicha es buena, y tras comprobar que el sitio era magnifico: buenas camas, un baño completo para cada familia, la intimidad suficiente, un gran salón y una buena cocina, que no hizo mucha falta,en definitiva,  un gran acierto de la parienta en la elección;  tras dejar más o menos colocadas las cosas, nos echamos a la calle a conocer LISBOA, nosotros y los chicos, porque a mi PRIMA y a SALVA se les notaba que eran unos enamorados de la ciudad lusa que ya habían visitado antes.
      Siempre me habían hablado del encanto decadente de sus calles, del sabor de su edificios, del ambiente especial que se vivía en los paseos por la noche, pero a mi la primera impresión que me dio fue de  una ciudad sucia, abandonada, con bastantes edificios ruinosos y viejos que no antiguos, y parece que esto es un mal de siempre no fruto de la crisis, y lo peor, otra pega que volvió a sumar más INQUIETUD a esta aventura, las CUESTAS.

Hay ciudades con algunas calles empinadas, con una orografía que en algunas zonas obliga a hacer un esfuerzo extra a las piernas, como ROMA o algunas zonas de MADRID, pero LISBOA es el GRAN PREMIO DE LA MONTAÑA, es el ANGLIRU para los turistas, es una cuesta, y una esquina empinada, y una rampa, y una larga escalinata y así un barrio, y el siguiente, encima el pavimento de cuadraditas piedrecillas blancas , ¡ que bonito !, te destroza aún más las ya viejas, que todo hay que decirlo,  extremidades, es fácil de entender que esto para mi parienta, con problemas de rodillas desde hace algún tiempo supuso un autentico martirio.
       Bueno pero a pesar de las dificultades habíamos venido a pasarlo lo mejor posible, así que con mucha fuerza de voluntad, la pobre siguió como pudo el ritmo de los demás y llegamos al mirador de SAN PEDRO DE ALCANTARA, allí rodeado de un precioso jardín, con frondosos arboles, disfrutamos de una vista espectacular del barrio de BAIXA, la zona más comercial de la ciudad, y al fondo,  del famosísimo barrio de la ALFAMA  y del CASTELO DE SAO JORGE, que domina toda la ciudad antigua.


       Tras disfrutar un largo rato de las vistas, tomamos el ELEVADOR DA GLORIA, junto con el de SANTA JUSTA, el más concurrido de la ciudad, creo que tiene otros dos, para descender a la PRAÇA DOS RESTAURADORES.

       Esta sin duda es la parte más monumental de LISBOA, la que mando reconstruir al modo racionalista tras el terremoto de 1755 el MARQUES DE POMBAL, en esta plaza  pude ver edificios tan curiosos y valiosos como la ESTACIÓN DE TRENES de un acentuado estilo NEOMANUELINO, que podría ser el equivalente a nuestro regionalista de ANIBAL GONZALEZ, desde la óptica de combinar antiguos estilos para crear una nueva composición arquitectónica, o otro que me llamo la atención pero que quizás es menos conocido, el antiguo teatro EDÉN, un antiguo e impresionante cine de un atractivo estilo ART-DECÓ y que hoy en día es un hotel.


  

    Muy cerca, la famosísima PRAÇA DA ROSSIO, con unas fuentes preciosas y rodeadas de cafeterías y joyerías. Allí,  mientras los demás se acercaban a comprar al mercado ambulante que había en su centro, la pariente y yo nos sentamos un ratito en un banco a reponer fuerzas, y estando descansando tranquilos pudimos comprobar en primera persona como los efectos de la maldita crisis se notan mucho más en el país vecino incluso que en el nuestro: la POBREZA, el aire CANALLA y LUMPEN que impregna a las ciudades y a las personas en tiempos de penuria se apreciaba con solo observar un poco. Jamas en SEVILLA ni en ninguna otra ciudad en la que haya estado me han ofrecido: CHOCOLATE, HACHIS, MARÍA, en tan poco tiempo y a una hora tan temprana, no era ni las nueve de la noche.
            Y no fue un hecho ocasional porque en el largo paseo por las calles que arranca de esta plaza y que componen sin duda el CENTRO COMERCIAL de LISBOA: RUA DA PLATA, RUA AUREA, RUA AUGUSTA, entre los camareros pesados que te ofrecen  mesa y un menú magnifico al mejor precio una y otra vez (iguales que los de los alrededores de TETUÁN y nuestra CATEDRAL), entre los muchos turistas que entran a comprar el recuerdo barato que los chinos ofrecen en cada ciudad donde ponen su negocio, o se quedan prendados de las delicias de los escaparates de las PASTELARIAS,(pastelerías, de lo mejor de LISBOA )

haciéndose los despistados, pululaban bastantes niñatos, cristianos-ronaldos a lo pobre, que lo mismo te ofrecían droga que divertimento sexual, y lo hacían tanto a ellos como a ellas, vamos, que como vulgarmente se dice, lo mismo le daba la carne que el pescado; lo vuelvo a afirmar, no se si sera efecto de la crisis o ya existía este "ambiente" antes de esta, pero nunca, ni en el centro de SEVILLA, ni en el de FLORENCIA, ROMA o MADRID por citar algunas ciudades, me he sentido tan abordado, tan digamos "incomodo" como en ese paseo nocturno, no me quiero ni imaginar como sera a partir de las doce de la noche,  por la BAIXA POMBALINA, que es como le llaman a esa zona que lleva directamente a la PRACA DO COMERCIO.
    A esta inmensa plaza se accede por un grandioso ARCO TRIUNFAL, pero, al menos para mi, ambos están pesimamente iluminados,La plaza, también conocida como TERREIRO DO PAÇO, esta presidida por la estatua ecuestre de JOSE I,  y esta rodeadas de magníficos edificios con algo de luz, pero a medida que te alejas de ellos para acercarte al embarcadero real a ver las vistas del RIO TEJO (TAJO para nosotros) y el puente 25 DE ABRIL iluminado, con el monumento a CRISTO REY al fondo, visión increíble por otro lado, más oscuridad hay.Estuvimos allí un poco de tiempo, dándole largas, otra vez, a algún camello, y decidimos volver para encontrar donde cenar, porque los estómagos ya rugían bastante, decidimos buscar por la zona del CHIADO o las primeras calles del BAIRRO ALTO, ¡ un montón de cuestas !, pero no hacia falta,  podíamos subir por el ELEVADOR, aunque cuando llegamos las colas eran inmensas; me echaba a temblar nada más de pensar que tendríamos que patearnos toda esa distancia cuesta arriba, mi mujer se hubiera muerto directamente, pero mi PRIMA y SALVADOR, conocedores de los truquillos de la ciudad lisboeta nos llevaron a un atajo muchísimo más cómodo: a través de la estación de Metro de BAIXA-CHIADO.

Justo debajo del edificio del FNAC, la entrada del suburbano, y al fondo de un largo pasillo, una impresionante escalera mecánica, los que sufran de vértigo no mirar desde ellas hacia abajo, que va a desembocar junto a otro de los comercios más emblemáticos de LISBOA, el café A BRASILEIRA, en su entrada, eternamente sentado en bronce, el poeta FERNANDO PESSOA; pero entre que es un sitio caro y estaba hasta la bola de guiris, y no es lo mejor para comer, ni nos acercamos a la puerta, aunque por lo visto en  Internet es bastante bonito.

    En un momento, llegamos a LARGO DO CAMOES, una de las plazas más animadas por la noche, allí vimos por primera vez los tipicos "ELÉCTRICOS", que es como le llaman a los antiguos tranvías lisboetas.    Mi mujer estaba derrengada ya, por lo que nos sentamos nuevamente en un banco de la plaza muy cerca de la estatua de LUIS DE CAMOES, el poeta del siglo XVI que le da nombre, mientras los demás buscaban donde tomar algo de cena.


   Al poco, SONSOLES viene para decirnos que habían encontrado un sitio bastante bueno pero que había que esperar para conseguir una mesa una media hora, después seria casi una hora, pero el restaurante, el olor riquísimo a carne a la brasa se expandía hasta la esquina de la calle, mereció la pena.
  

   El RESTAURANTE CABAÇAS es pequeño, con las mesas apretadas unas a otras, pero el ambiente es muy agradable, el servicio profesional y simpático para el caracter portugues, y la comida, las viandas son para chuparse los dedos, sobre todo la especialidad de la casa que es lo que vuestro amigo el TRITRI se pidió, NACO NA PEDRA, un suculento trozo de ternera sobre una piedra al rojo con dos extraordinarias salsas y guarnición de patatas y ensalada, tu te lo haces a tu gusto, y esta tan rico y tierno que aunque al principio parece mucha carne, al final no dejas ni una miguita; también muy recomendable el bacalao.


     A continuación y con un extraordinario café, compartí de postre con SALVADOR lo que le quedaba en la vitrina de un MOLOTOV, una especie de puding, típico portugues, que estaba riquisimo, para rematar un BEIRAO,  un  licor de la tierra hecho con distintas hierbas, muy, muy recomendable, mi parienta nada, bebe poco alcohol, y  mi prima se pidió su clásica AMARGUIÑA.Comimos todos de lujo y bastante bien de precio, unos dieciocho euros por barba.
     Al salir del local estábamos como se dice, jartitos, jartitos, y como era tarde, decidimos dar un lento paseo, mi mujer estaba bastante recuperada, por lo que se atrevió con las cuestas que nos separaban del apartamento, ya empezaba a notarse el ambiente nocturno en las estrechas calles del BAIRRO ALTO, tardamos en llegar sobre veinte minutos, eran ya más de la una de la madrugada, hora de ponerse el pijamita y echarse a dormir, terminaba una interesante y agotadora jornada de turismo en la capital lusa, mañana el gran día, en ROCK-IN-RIO 2.014, el concierto de LINKIN PARK.

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