domingo, 23 de abril de 2017

UNA PERLA DE LA CALLE FERIA.

    

   Porque la quiero mucho, muchísimo, porque forma parte indisoluble de mi vida desde hace más de un cuarto de siglo, porque cada Martes Santo la acompaño con luz alumbrado su camino, siendo uno más de sus enlutados hijos,  te doy mis más sinceras gracias, amigo VÍCTOR GARCIA RAYO.
    Porque nadie de esta ciudad, ni poeta, ni periodista, ni pregonero, ni cofrade de pro, sea o no sea hermano de los JAVIERES se ha acercado ni tan siguiera a contarnos el pellizco, el embrujo, la atracción dulce y humilde que ejerce nuestro Virgen como lo has hecho tu en estos párrafos que he tenido el atrevimiento de robarte, te reitero mis más afectuosas gracias.A otros por mucho menos, los nombran PREGONEROS DE SEVILLA.


" Yo no sé cuánto la quieres tú. Yo la adoro. Como adoro las manos de San Juan que este año le han dado compañía y caricias por la ciudad cuando Ella más lo necesitaba. Al terciopelo de su piel le faltaba ese cepillo de coral que le sacara brillo a una escena ya iluminada por el amor más grande. Gracia y Amparo sigue igual de guapa, de conmovedoramente guapa, pero ahora se ha subido Sevilla a su paso de palio a decirle que la quiere. Lo ha hecho a través de Juan, que tanta lágrima vio, y tan cerca, a la hora de la cruz y de las Almas. Ella parece sonreír. Siempre le gustaron los piropos, incluso en la hora del duelo.     

         La Virgen de Los Javieres es como una perla. Brilla sin molestar y enamora sin remedio. Tiene esa belleza cautivadora pero no estridente. Es una guapura templada, pacífica, tierna como la noche del Martes Santo a la hora del regreso al templo antiguo. Gracia y Amparo no hace ruido. Lo que hace es sacudirte, tocar a la puerta de tus entrañas. Pero no espera y pasa sin aguardar tu respuesta. Ella se cuela.   
        No es de hablar mucho. Ella es más de llorar y esperar que te rindas, y además sabe que vas a hacerlo, que no soportarás verla así y caerás rendido. Al final lo que Gracia y Amparo requiere son tus besos en sus manos, tus oraciones en su pecho, tu arrepentimiento delante de esos ojos. Quiere que ames a su Hijo con toda el alma. Quiere que la quieras. Quiere que la comprendas y aceptes su humanidad en ese preciso momento. Gracia y Amparo quiere que tú seas Juan, que te subas al calvario con Ella, y que recorras los miedos tocando su mano, cerca siempre del repeluco del dolor más grande. Quiere que no la olvides, quiere que vayas a verla. Quiere que te bebas la sal de sus lágrimas. Ella quiere que perdones y sigas caminando. Que camines con el perdón de su Hijo, ahora muerto. Quiere que no olvides la cruz de madera y pecados que atraviesan los clavos con la carne de su vientre metida en medio. Quiere quererte. Quiere que la quieras.   
       Y por eso es una perla que no brilla con fuerza si no te acercas. La Virgen de los Javieres no buscó jamás convencerte a gritos. Ella te espera paciente. Pero si ve que no llegas, es capaz de agarrarte por la fe –la que mueve montañas– y no te escapas de ninguna manera.                  Piénsalo antes de acercarte demasiado.   
      Este año Sevilla le ha puesto a Juan a su vera, pero íbamos todos los sevillanos besando a María. Ocurrió por la calle Feria que alguien me preguntó: «Oiga esta Virgen es una joya, ¿verdad? Al menos a mí me parece una preciosidad». Y yo le dije: «Caballero, a mí me parece una perla. Y tenga cuidado si se acerca a ver su brillo. Es posible que se quede usted en la calle Feria... pero para siempre»."

  
NOTA DEL TRITRI: Gracias también a  ALEJANDRO GARCIA  por su extraordinario vídeo y a LINO RUIZ PEINADO por la fotografía de los ojos de mi VIRGEN.

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