sábado, 30 de octubre de 2010

SEVILLA, VELETA, GIRALDA

   


                    Siempre nos han dicho que el símbolo de Sevilla es la Giralda, nos lo han repetido hasta la saciedad.
             Sin embargo, creo que esta afirmación no es del todo correcta.Pienso que no es la torre almohade lo que mejor representa a esta ciudad; no es el minarete de la mezquita aljama, cristianizado por el cuerpo de campanas, por ese hermoso campanario que le añadiera HERNAN RUIZ, cantado por los poetas, plasmado en sus lienzos por los pintores, perpetuado en miles de fotografías y presente en todas las guías turísticas lo que mejor refleja la filosofía, el carácter de nuestra Sevilla.

            Miremos más alto y veremos en la imagen que la remata, en esa estatua de la  Fe, o de la SANTA JUANA  como la conocen muchos antiguos sevillanos, en ese Giraldillo, siendo mujer mejor llamarla Giraldilla, el autentico y más acertado símbolo.
            Sevilla es como esa veleta que en una mano sostiene la  PALMA, recordándonos siempre una procesión por Gradas Bajas, anunciándonos eternamente los días del gozo, y en la otra el LÁBARO desplegado como un capote en el cielo.
           Sevilla es como Ella, cambiante y tornadiza, dependiendo de donde sople el viento, novelera.Capaz un día de expulsar a un Rey tirándole verduras podridas; y poco después, pasearlo por las calles en triunfo, en una carroza tirada por el mismo pueblo.
        
           Variable en el devenir de su existencia; Sevilla es clasista y popular al mismo tiempo, Sevilla es la QUINTA ANGUSTIA y el CAUTIVO del TIRO DE LINEA, es una PEÑA de BARRIO y es el CIRCULO DE  LABRADORES.
           Sevilla, mujer al fin y al cabo, como su símbolo, es coqueta y desdeñosa, capaz de enamorarte, y al momento hacerte sufrir el más cruel de los desengaños.Lo mismo te ofrece su cara más amable, no siempre la más verdadera: BARRIO SANTA CRUZ, jardines y fuentes, que te muestra el rostro de la miseria y el TERCER MUNDO: las TRES MIL o EL VACÍE.

              SEVILLA como la GIRALDILLA,esta encinta, encinta de sí misma, endiosada por su belleza, intentando ocultar con típicos tópicos, en muchas ocasiones sus innumerables defectos.
          Pero aún así, la queremos, tan alta y lejana como la figura que la representa, seguimos platónicamente enamorados de Ella.
          A pesar de verla distante, indiferente, la seguimos piropeando, escribiéndole cartas y versos de amor, como aquel niño que hace años, en la PLAZA de la VIRGEN DE LOS REYES, se lo confeso, mientras  esa mujer de bronce,la de la palma y el lábaro en las manos, lo observaba, girando, meciendose donde la llevaba el viento, desde el alto CAMPANARIO.



sábado, 23 de octubre de 2010

DEMASIADO SUAVE PARA SER REAL



                  Ayer por la mañana, y porque mi cuñado me lo comento, - debe apreciar mucho el cine de MEDEM -, estuve viendo HABITACIÓN EN ROMA.
                 Si el Director pretendía hacer un ejercicio de excelencia artística, de maestría en la selección de los planos, en la realización, en unas cuidadas tomas  sobre tersas epidermis, sobre cuerpos perfectos en estudiadas poses, como si un anuncio de corporación dermoestetica, o de algún perfume caro y sensual se tratara lo ha conseguido.Si de contar una historia cargada de romanticismo facilón, en ocasiones folletinesca,de diálogos inverosímiles, vacuos e insufribles en ocasiones, lo ha logrado sin duda.

                No se que deciros, me quede un poco a cuadros, decepcionado, no es que la película sea mala de solemnidad, hay escenas que me encantan, - y no solo las de sexo -, pero al final no me gusto por poco creíble,  porque a medida que iban pasando los minutos de metraje, muchísimos, me iba acordando de una entrada que deje en este ventanal, hace algunos días, sobre el erotismo.
           Todo es tan de mentira,- como mentiras una sobre otras, van contandose las protagonistas hasta llegar a la ¿verdad?, lo siento no consigo ver la verdad en este romance -.
          No puede ser tan artificial, tan forzado, un amor,  una pasión, que se va a vivir en la fugacidad de tan solo una noche, pero que, se supone, se recordara durante toda la vida.No se puede reflejar una relación tan intensa, tan transgresora en algún modo,- dos desconocidas, que en mi opinión no llegan a conocerse,  en un cuarto de hotel, que saben que nunca más volverán a verse- , de una forma tan edulcorada, tan políticamente correcta, ya el lesbianismo, por si mismo, no es provocador, al menos para mi.
         No se trata de que sea una porno, tampoco es eso, pero las escenas entre ambas deberían ser más fuertes, con más fogosidad,- estoy seguro que hay mayor intensidad amatoria, mayor furor sexual salvaje, si rodáramos el encuentro carnal,  de algunos matrimonios ya de años -, que en las caricias y el 69 , que se suponen  irrepetibles, como nunca lo han gozado en la vida,  de estas dos chicas. Por supuesto, para que esta relación tan fugaz como imborrable fuera creíble, Medem debería de haber huido de los tópicos,hay muchisimos, casi en cascada,  en esta película que parece rechazarlos;  y encuadrar el disfrute de las chicas en otros lugares de la habitación, por cierto cautivadora, insinuante, llena de señales en todas las tomas,  EXCEPTUANDO  las escenas de angelitos  con flechas que me parecen demasiado cursis, ridículas y grandilocuentes.Con lo de los encuadres me refiero a que lo de hacer el amor en la cama, o en la ducha, ya esta muy visto,  hay otros sitios, revolcadas por el suelo, apoyadas en el lavabo,sentadas en el diván debajo del cuadro, otro gran protagonista de la historia, asomadas al balcón bajo las estrellas, que hubieran dado un climax más tórrido y excitante, más acorde con la fortuita e intensa relación que se nos quiere representar.Por ultimo, y como notas más negativas, el papelito absurdo del camarero, no se que pinta en ningún momento; la escena de la botella, pienso, que es un simple recurso, algo burdo, de Medem, para la intervención, una vez más, del inefable camarero tenor, (el pobre es patético), y sus absurdas propuestas del pepino hervido o del trío consolador, y gran parte de los diálogos, espesos , excesivamente filosóficos, pretensiosos y en muchas ocasiones totalmente prescindibles.

          En lo positivo, destacar la belleza de dos mujeres, de cuerpos tan diferentes, pero tan arrebatadores, ELENA ANAYA (ALBA), la lesbiana desde la niñez,  que seduce sin remedio a la rusa NATASHA  YAROVENKO (NATASHA), una preciosa hetero, que al principio reticente, se entrega después,  al torbellino de pasión que le ofrece su primera relación lesbica.
         Ambas actrices,  tanto  la española como la ucraniana, tienen unos gestos y unas miradas lo suficientemente insinuantes y reveladoras, una carga sexual tan grande, como para que no tuvieran que abrir la boca en muchos instantes de la película, -el guión es excesivamente petulante a veces y no ayuda al ritmo de la historia, tampoco lo hace la duración, creo que demasiada - cercana a las dos horas - ,  o solo para decir, me encantan ambos momentos, aunque parezcan una tontería, cuando ALBA a  solas, susurra reflexionando, mientras  contempla reflejado en el espejo del baño el rostro hermoso y triste de NATASHA,"igual he confundido la señal del cuadro,eras tu mi rusita, lo bueno que tenia que pasarme", y cuando la chica rusa le enseña a la española como se pronuncia el nombre que invento para ella - NATA ... SCHA, y pone los labios de esa forma tan provocadora.Por ultimo, y para mi, el gran descubrimiento de una hermosa canción , yo diría que lo mejor de la película,

miércoles, 20 de octubre de 2010

CERNUDA , EL POETA ERRANTE

LUIS CERNUDA LEYENDO



           En el cementerio-jardín de la ciudad de Mejico, reposan los restos de uno de los más grandes poetas sevillanos de la generación del 27, el poeta que en la distancia le canto a Sevilla, el poeta de la realidad y el deseo LUIS CERNUDA.
           Nacido en la céntrica calle de ACETRES, en el seno de una familia acomodada, su padre era militar de graduación, por lo que gozaban de una muy buena posición tanto social como económica.
           Muy pronto, se despertó en el muchacho un gran amor por la literatura, en especial por la poesía, dicen que uno de los primeros libros que leyó, fueron "LAS RIMAS" de BECQUER.
           Su segunda etapa sevillana se desarrolla en la calle AIRE, estudia la carrera de Derecho y decide dedicarse totalmente a la poesía, pese a la oposición paterna que había pensado para él un futuro en la carrera castrense.
           Su sensibilidad especial, su tendencia homosexual, muchos años reprimida para evitar rencillas familiares, al final chocaron con la moral puritana e intransigente de la época, y LUIS CERNUDA como antes BLANCO WHITE o ANTONIO MACHADO, tuvo que abandonar la ciudad que no perdonaba  a aquellos que eran distintos en pensamiento o condición sexual, la SEVILLA DE ARQUEROS FINOS lo vio partir para siempre cuando el poeta contaba  veinticuatro años de edad.
           A partir de ese momento comienza un largo peregrinar por distintas ciudades del Mundo; Málaga, Madrid, donde entra en contacto con otros grandes poetas de su generación: LORCA, ALBERTI, ALTOLAGUIRRE, GERARDO DIEGO, para después marchar definitivamente al extranjero, Inglaterra, Escocia, en GLASGOW, una ciudad de espesas nieblas, escribió su libro en prosa "OCNOS", donde nos relata melancólico y nostálgico, las vivencias y recuerdos de su infancia en Sevilla.


DÍA DE PLAYA CON MANUEL ALTOLAGUIRRE


           La ultima etapa de su vida seria América donde pasaría sus últimos años. "PERFIL DEL AIRE", "LA REALIDAD Y EL DESEO", su mejor obra en poesía y "OCNOS", conforman, sin duda, lo más selecto de la bibliografía de este poeta al que Sevilla, como a tantos otros hijos, arrinconó en el olvido durante  muchos años, hasta que ya en nuestros días, se le reconoció el prestigio que, con justicia, siempre se mereció.
           LUIS CERNUDA nos dijo en "OCNOS": "Hay destinos humanos que están ligados a un lugar o a un paisaje", su destino le empujo a estar errante, añorando en la distancia a Sevilla, a la ciudad que pese a ser ingrata,  ser Madrastra, como tantas veces, él en cualquier lugar siempre amo.


AZULEJO EN LA CALLE ACETRES DONDE NACIÓ

domingo, 17 de octubre de 2010

A UN COCHE DE PUNTO


                    Te he visto esta tarde en la parada,  a la sombra, en la Plaza del Triunfo, mientras tu dueño mataba el tiempo de la espera del cliente charlando con los compañeros, y el caballo que te tira , molesto se espantaba las moscas.
              He vuelto a verte cuando, a ritmo lento y cansino, pasabas por los alrededores de la Catedral; otra vez te vi en el parque de MARÍA LUISA, con un grupo de japoneses con esas modernisimas cámaras de vídeo, donde retiene todas las maravillas que van contemplando a su paso.

              También me cruce contigo por el Paseo Colón, cuando a tu cochero en el pescante, se le alegraban las pajarillas al pasear por Sevilla a dos estupendas inglesas, dos pedazos de mujeres, que escuchaban sus explicaciones  de circunstancial guia, observando con ojos como platos a su alrededor.
             El, en su entusiasmo, les iba contando la Historia a su manera, con disculpable exageración, haciendo más bello lo que ya es hermoso por si mismo.


              Tú humilde coche de punto,,luces radiante y cuidado, con tus ruedas amarillas, con tus portezuelas verdes donde destaca dorado el escudo de la Ciudad.Tú conoces bien estas calles, y lo que es recorrerlas cada día .Que diferente te veo de esos otros enganches de tiro largo, a la media potencia, a la cuarta. que, con cocheros de librea o traje corto, esperan pacientes enfrente de la Maestranza, a que el señorito de turno, o al que se las da de ello salga de los toros.Ellos son el símbolo de la prepotencia, de la vanidad.
               Tú, sin embargo, eres el del trabajo honrado, el del pan nuestro de cada día.Por eso debes de estar limpio y reluciente, porque para tu dueño eres, quizás, el único tesoro, el que le ayuda a mantener a la mujer y a los chiquillos.
               Tú no conoces el lujo de las haciendas, de los cortijos sino que, pasaras las noches resguardado en una destartalada cochera en algún barrio pobre, muy alejado del paraíso que recorres cada mañana.
               Tú no sabes de paseos orgullosos por el Real de la Feria sino, que más de una vez, cuando una molesta lluvia estropee la jornada de curro, volverás con prisas, con la capota de hule echada, mientras, las gárgolas de la Catedral parecen cataratas que impregnan de humedad los viejos muros, a buscar la quietud de ese modesto pero confortable cobijo, ese ruinoso rincón que es tu más anhelado premio.